martes, 5 de febrero de 2013

¿Cuál es el precio de la ignorancia?



A medida que pasan los años, me voy dando cuenta – en contra de lo que yo creía – que cada vez sé menos, siempre me han dicho que con el paso de los años uno se va haciendo más sabio, pero sucede todo lo contrario, a medida que uno va adquiriendo nuevos conocimientos y teniendo nuevas experiencias, se va dando cuenta que hay muchísimas cosas por aprender y que uno no sabe. Esto significa, que comparándonos con nosotros mismos hace unos años evidentemente aumentamos nuestros conocimientos, pero en términos absolutos lo que sucede es que somos algo menos ignorantes – o eso creemos - aunque ignorantes al fin.

Paradójicamente la sabiduría adquirida con el paso del tiempo, nos ha servido para aumentar nuestra capacidad de darnos cuenta o de percibir la dimensión de nuestra ignorancia, y en consecuencia la sensación de que somos más ignorantes, no más sabios.

La ignorancia se utiliza en muchas ocasiones como un término peyorativo, pero todos somos en cierta medida ignorantes, aunque ignoramos diferentes cosas, y la verdad es que existen infinitamente más cosas que no sabemos en proporción con las que conocemos, por lo que en lugar de un término peyorativo tendría que ser una palabra común que nos defina.
También es verdad que la utilización de éste término es inversamente proporcional a la percepción de nuestra propia ignorancia, cuanto menos percibimos su dimensión, más lo utilizamos peyorativamente, pero eso sería un debate diferente y largo de comentar.

"Hay tres clases de ignorancia: no saber lo que debiera saberse, saber mal lo que se sabe, y saber lo que no debiera saberse" François de la Rochefoucauld (1613-1680) 

En infinidad de debates, ha surgido este tema, el precio que tiene la ignorancia o lo que estamos dispuestos a invertir en conocimiento – teniendo en cuenta que la inversión no se realiza solo con dinero, también se puede invertir tiempo – y en la mayoría he llegado a la conclusión que hay mas predisposición a invertir en cosas materiales o tangibles que en el propio conocimiento, como si fuera más importante “tener” que “ser”. Esto me hace acordar a una publicidad muy conocida que decía “nos es lo que tengo, es lo que soy”, que la gente la repetía con frivolidad, porque era – según ellos - una definición trivial que no hacía falta recordar porque la gente la sabe de sobra, pero en la práctica creo que no es tan trivial. Es como cuando se habla de la diferencia entre la teoría y la práctica, todos lo sabemos, pero no todos lo aplicamos.

"Ser consciente de la propia ignorancia es un gran paso hacia el saber" Benjamin Disraeli (1766-1848)

La ignorancia por sí sola no es mala, es algo con lo que convivimos y que nos hace tener inquietudes y ganas de aprender, el problema está cuando uno está cómodo dentro de su propia ignorancia y no tiene intención de cambiar, en ese caso suele estar convencido y muy seguro de su actitud, justamente porque el problema es la capacidad de percepción de su realidad. Un ejemplo de esta actitud se pone de manifiesto en la adolescencia cuando se está seguro de todo sin percibir la falta de conocimientos que se tiene y al mismo tiempo enorgullecerse de ello. Este es un ejemplo claro, no quiere decir que suceda solo en ese caso, porque sucede en todas las edades.

Para terminar, me gustaría que los que leen el post se imaginen a un anciano muy sabio, estoy seguro que la gran mayoría se lo imaginará callado, hablando poco y diciendo mucho, justamente porque le da mucha importancia a la escucha activa y aún siendo muy sabio está predispuesto a escuchar y a seguir aprendiendo lo que otra persona le pueda enseñar; y seguramente que si le preguntáramos si se considera sabio, la respuesta sería negativa.

Aprender, aprender y aprender de los demás, demostremos más nuestra ignorancia que nuestros conocimientos, así seguro nos irá mejor.

"No sabemos ni un cienmillonésimo de nada"  Thomas Alva Edison (1847-1931)

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2 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho leerlo, justo porque en eso he estado pensando últimamente algo como "la persona que sabe más cosas que otra es la que más humildemente admite que desconoce muchas más" sinceramente vine aquí por otra entrada la de "sentar cabeza" porque también me había enredado mucho con el término y quise saber su verdadera definición. Ambas me han gustado mucho! siga escribiendo ^^
    El Salvador, Alejandra de 17 años :D

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    1. Muchas gracias Alejandra por tu comentario. Te mando un abrazo desde Barcelona.

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