miércoles, 31 de diciembre de 2014

2015 ¿El año de las oportunidades?

Hoy es el último día del año, y os propongo un ejercicio: ¿Quiénes eran el 31 de Diciembre del 2013? ¿Qué pensaban sobre el nuevo año que estaba por venir? ¿Qué cosas tenían claras? ¿Cuáles no? ¿Tenían dudas sobre el 2014? ¿Tenían miedos? ¿Proyectos? ¿Sueños? 

Piensen en ése momento, en ése día, en el que inconscientemente hacían un balance del 2013 y veían el 2014 como la oportunidad de que las malas sensaciones cambien o que por arte de magia desaparezcan, y en cambio, que las sensaciones buenas, el amor, la amistad, la felicidad se mantengan como el año anterior o aumenten. 
En mi caso, ése día fue especial, estaba solo, pero no en soledad, con la mente puesta en el 2014 como el año de las oportunidades, el año del cambio, el año en que volvería a mi ciudad a por todas, tenía en la espalda distintos momentos que la vida me hizo pasar, pero no para hacerme caer, no para castigarme y mucho menos para que yo mismo me fustigue, estaban allí para demostrarme de lo que soy capaz de dar, y que si no hubiera llegado a situaciones límite, nunca lo hubiera sabido.
Lo mío es una anécdota, piensen en vosotros, ¿Qué se diría cada uno/a a si mismo/a si pudieran volver al 31 de Diciembre del 2013? En serio, cierren los ojos, imaginen ese momento, por una vez tienen la oportunidad de auto-aconsejarse. Me atrevo a intuir lo que se dirían: 
“Tranquilo/a, llegarás vivo/a al 31 de Diciembre del 2014, no puedo asegurarte que lo que pasarás será todo bonito, pero puedo asegurarte que todo lo que te pase pasará para hacerte crecer, para cambiar tu visión de la vida, para ayudar a los demás o a ti mismo/a, conocerás la luz y la oscuridad, cumplirás sueños, conocerás a gente nueva, influirás en la vida de mucha gente, no te diré si positiva o negativamente porque a ello aprenderás en cada momento. Experimentarás sensaciones nunca antes experimentadas. Sentimientos nuevos, sentimientos viejos, te darás cuenta de lo verdaderamente importante. Y sobre todo, en éste nuevo año que comienza, el 2014, te darás cuenta que vales mucho, que siempre vas a crecer y siempre tendrás que aprender, que serás un alumno toda tu vida, que el amor lo tienes dentro tuyo, que no dependes de nadie para ser feliz, que tu interior controla tu exterior y no al revés, que no siempre pasa lo que a uno/a le gustaría, que si pasó de esa manera seguro que era solo un paso necesario hacia algo mejor, y que en definitiva eres dueño de tu propio destino. Créeme, lo que te pasó en el 2013 no condiciona lo que te pasará en el 2014”.

Llegados a éste punto yo me pregunto ¿Qué es más probable? ¿Que podamos viajar en el tiempo para aconsejarnos a nosotros mismos? O simplemente hoy, 31 de Diciembre del 2014, ver el 2015 como el año de las oportunidades de crecer, de seguir vivos y de disfrutar de la vida. El 2015 será nuestro año si creemos firmemente que lo será, si no lo es lo sabremos el año que viene, pero nadie podrá decir que no lo intentamos, que no tuvimos la certeza de que daríamos todo, que no tuvimos el coraje de tomar decisiones. Y recuerden, ser feliz no es no tener malos momentos, o no tener problemas, ser feliz es saber ver en un problema, una oportunidad.


¡¡Feliz año!!



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lunes, 3 de noviembre de 2014

Las 24 canicas de la vida ¿Juegas?

Hola, soy TU VIDA, encantada de conocerte. ¿Qué es lo que esperas de mi? ¿Qué me estás dando tú? 

Veo que te levantas todas las mañanas, a la misma hora, desayunas lo mismo, ves las noticias, te pones la camisa y corbata o el uniforme de siempre, sales hacia el trabajo, caminas a la estación de tren, recoges el periódico gratuito, aguantas el tiempo del trayecto escuchando música o leyendo algún libro, llegas a tu trabajo a la misma hora todos los días, cumples las horas estipuladas y, como todos los días vuelves a hacer lo mismo en sentido inverso hacia tu casa. 
Posiblemente tengas un trabajo que te guste o no, pero en ambos casos harás todos los días lo mismo. Puede que con diferentes personas o cosas, pero lo mismo al fin. El comercial siempre vende, el camarero siempre atiende, el abogado siempre defiende o acusa, el pintor pinta, el director dirige. ¿Pero qué es lo que te apasiona de mi? ¿Qué es lo que te llena el alma, te ilusiona, te da la energía para levantarte todos los días, te da paz interior? ¿Qué? La respuesta no siempre es fácil, me atrevería a decir que casi siempre es difícil. 
Escucho mucha gente que se repite su propia respuesta todos los días. Y no siempre les ayuda, se culpan por no ser valientes, por no ser suficientes, por tener miedos, por ser vulnerables, por equivocarse, por no ser como los demás o su propia familia quieren que sean, por hacer un trabajo que no les gusta, pero lo hacen porque no tienen otra opción, hay que pagar facturas y si se tiene hijos o personas a cargo no es fácil salir de esa rutina, se repiten: "Lo que me ha tocado es aguantar". 

¿Crees que soy una lotería?, que sacas un número y aparezco yo —tu vida— y te digo: ¡Hola! ¡Soy lo que te a tocado! Ya está, la que te tocó sólo a ti, y solamente a ti, seré difícil, peligrosa, te haré pasar complicaciones para que crezcas y aprendas, te haré sufrir, te daré un trabajo que no te guste, porque "es lo que hay" y como también vengo llena de dudas, miedos, ego, vulnerabilidad, cobardía, por todo esto, nunca cambiarás. Así que acostúmbrate porque soy la vida que te ha tocado y ya no puedes hacer nada..

¿Te parece coherente lo que digo? ¿A que no? ¡Claro que puedes! Claro que puedes cambiar la vida que te "ha tocado", porque te cuento un secreto, no te ha tocado hecha, viene sin hacer, y tú, sólo tú eres el constructor o constructora de esta gran aventura. ¡Muévete! No te paralices, arriesga, sueña, has locuras, la normalidad es una cuestión de consenso, has lo que sea "normal" para ti, puede que para el resto estés al borde del manicomio, pero si estás en el camino correcto, inspirarás a más personas, y luego todos harán una locura similar. ¿Pasará a ser "normal" en ese caso? Seguro que si. 


Recuerda, yo no te trataré diferente que al resto, no te empeñes en pensar que tu visión es la única, que sufres más que todos, que tus problemas son los peores, que la vida que te tocó es la peor, que tu verdad es la verdad, y sobretodo, no te empeñes en decir a la gente como te gustaría que fuese su vida si ni siquiera tienes claro como quieres que sea la tuya. Tampoco te alivie conocer a otras personas con problemas peores que los tuyos, ayúdales a superarlos, y no los hundas más para que estén peor que tú y así poder pensar: "tampoco estoy tan mal". 

Te prometo que te daré lo que te mereces, pero como todo, hay condiciones. No tienes que rendirte, termina siempre lo que empieces, no traslades tus fracasos a otros, porque para ti serán enseñanza pero para el reto es sólo información tóxica, no se aprende del error ajeno, como tampoco se cruza el mar mirando el agua, hay que sumergirse y nadar. Eres capaz, eres brillante, eres tenaz, eres suficiente, eres fuerte, eres merecedor de todo lo bueno que te suceda, eres un aprendiz toda tu vida, eres un soñador, eres inspiración para los que te rodean, eres un ejemplo bueno o malo para tus hijos, eres un ejemplo bueno o malo para tus padres, ERES, no te olvides nunca, y lo que eres ahora, lo serás sólo por un segundo, porque al segundo siguiente serás otro, habrás cambiado..


Por eso no te repitas: "mi vida es rutinaria". Porque estarás haciendo lo mismo, pero siendo una persona diferente, y eso sí que depende de ti, sólo de ti depende que cambies a mejor, que te conviertas en una persona que vea la vida de otra manera. Intenta encontrar qué es lo que le da sentido a tu vida, por qué me tienes y para qué. Todos saben que hacer cuando reciben un regalo, lo agradecen y luego saben perfectamente su función, por ejemplo, una sudadera para hacer deporte, un coche para ir al trabajo o pasear, una raqueta de tenis para jugar, siempre saben que hacer con él. Pero al recibir el mayor regalo que nos han dado nunca, que soy yo, tu propia vida, ¡No saben que hacer conmigo!


Las normas te dicen a que hora hay que desayunar, comer, merendar y cenar, cuando y cuanto hay que dormir, que imagen tener, que pensar. 
Pues amigo, la vida no viene sólo con normas, a veces hay que romperlas, y no me refiero a convertirse en un anti-sistema, me refiero a romper las normas que nos auto-imponemos. Lo hacemos para encajar, para que no nos llamen locos, para no sentirnos excluidos de la tribu, el ser humano necesita sentirse parte de la tribu, pero a veces lo paga caro, porque para ser de la tribu, deja de ser uno mismo, y es, en ese momento, que cree estar viviendo el regalo de otro, no su vida, o como mínimo entra en el peligroso terreno de comparar los regalos que les han tocado al resto. Infravalorando el suyo, por poca cosa, según su opinión. 

Pero tú no estas en un extremo, también hay otras personas que pensaran que el regalo que te ha tocado a ti es maravilloso. Y que no entiendan el por qué no lo disfrutas.

Te contaré una historia, imagina una fiesta de cumpleaños, en la mesa de los regalos, muchas cajas diferentes, unas cajas enormes, otras cajas brillantes, otras pequeñitas, otras con flores, otras con grandes lazos, todas diferentes. Ahora imagina, que el anfitrión del cumpleaños les dice a sus invitados que escojan un regalo y se lo queden. Algunos elegirán el más brillante, otros el más grande, otros no tendrán tiempo de elegir y se quedarán con el que "les ha tocado", otros elegirán los más pequeños pensando que muchas cosas de valor vienen en cajas pequeñas, en fin, cogerán todos los regalos. ¿Como crees que se sentirán los niños con sus regalos diferentes? Para un momento y reflexiona en como se sentirán los niños de la caja pequeña mirando al que tiene la caja brillante, y al que tiene la caja más grande, y al revés, como se sentirá el niño de la caja brillante viendo al pobre que le tocó la pequeñita. Reflexiona. 




Ahora bien, lo que no sabían los niños era que en cada caja, había exactamente lo mismo, por lo tanto el regalo era el mismo para todos, eran 24 canicas. 




Recuerda, todos recibimos el mismo regalo, LA VIDA, aunque las cajas y envoltorios sean diferentes el regalo es el mismo. Los niños, olvidándose de las diferencias de los envoltorios, disfrutaron entre todos jugando a las canicas, cada uno era el dueño exclusivo de sus 24 canicas, y podía hacer con ellas lo que quisiera. De igual manera que aquellos niños, tú tienes 24, no son canicas, son 24 horas al día, eres el dueño exclusivo de esas 24 horas, y puedes hacer con ellas lo que quieras. ¡Levántate! ¡Sacúdete el polvo, y disfruta de las 24 horas que tienes. ¿Que haré con las que tenga mañana? Te preguntas. Ya lo veras cuando las recibas, no se puede jugar con canicas que aún no tienes..


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viernes, 3 de octubre de 2014

La princesa y el mar ¿Hasta dónde serías capaz de viajar por tu caja?

Érase una vez, una princesa en un reino muy lejano. Todos los habitantes del reino la querían, porque era buena con ellos, inteligente, guapa, caritativa con quien lo necesite, ayudaba a los habitantes del reino para que crean en si mismos y luchaba por la igualdad, por tal motivo, aunque ella pertenecía a la familia real, no se sentía más que nadie, justamente eso es lo que la hacia especial de cara al resto. 
La princesa al ser correspondida y comprendida por los habitantes del reino, se sentía completamente feliz. No necesitaba nada más, tenía todo para ser feliz. Grandes y preciosos jardines que le regalaban las flores más lindas del mundo, manantiales de agua cristalina en donde se podía refrescar cuando ella quería. Bosques enormes que le invitaban a adentrase en los sitios más increíbles para meditar y encontrarse consigo misma. 
Era conocida en el reino como una persona muy equilibrada emocionalmente, y que transmitía buenas vibraciones allí donde estuviera. Una persona llena de amor y paz. 

Un día, la reina llama a la princesa porque necesitaba que le haga un favor muy importante. La princesa acude sin dudarlo, ya que la reina siempre fue un referente para ella y con quien tiene una relación que va mucho más allá de ser cordial, es una relación increíble desde lo espiritual, ya que la reina siempre le había dejado volar, y a su vez siempre estuvo abierta a que la princesa le enseñe diferentes aspectos de la vida, que por la diferencia generacional no había podido vivir. 
Una vez que la princesa acude a petición de la reina, llega a la sala principal del castillo y ve a su madre. 

—Siéntate — dice la reina. 
—¿Quieres un té?
—Se lo agradecería, alteza —dice la princesa. 
—Te he llamado porque necesito que me hagas un gran favor. 
—Lo que usted quiera— responde la princesa. 

La princesa sabía que todas las tareas que la reina le pedía, siempre le dejaban una enseñanza, por este motivo no dudó en aceptar. 

—Necesito que vayas a un reino que se encuentra a unos dos días de aquí, a buscar un paquete que es muy importante para mi— dice la reina. 
—¡Pero yo nunca he salido de aquí! ¡Aquí siempre he sido feliz!— responde la princesa. 
—No te preocupes, estarás bien, los guardias te acompañarán en todo momento, es sólo recoger el paquete y volver. 

Finalmente, aunque le da miedo, la princesa acepta, porque sabe que las emociones o sensaciones que tendrá con el viaje, superarán el miedo, aunque experimenta una sensación que nunca antes había tenido, y era la culpabilidad de dejar su reino durante los días de la expedición. 

Al otro día la princesa empieza su viaje, en un carruaje real, tirado por varios pura sangre y rodeada de guardias que la protegían de los posibles maleantes. 
Todos los paisajes y sensaciones que tenía eran nuevos para ella, ya que era feliz en su reino sin necesidad de conocer todo lo que había fuera, no necesitaba conocerlo, porque ya poseía, según su visión, todo lo que necesitaba para ser feliz. 
Luego de dos días de viaje, finalmente llega a destino. Un reino en la costa del mar, con paisajes que nunca había visto, su reino estaba en plena montaña, por lo que el olor del mar y los barcos de carga eran nuevos para ella. Estaba impresionada con la hermosura de ese nuevo reino, aunque lo disfrutaba como algo puntual, ya que en el fondo ansiaba volver a su reino. 
Al preguntar, según las indicaciones de la reina, por el paquete, algunas personas del lugar le dijeron que tenía que cruzar a la isla de enfrente en una embarcación. 

—¿Qué!?— dice la princesa con miedo. 
—Nunca he navegado en nada semejante. 
—No se preocupe— le dijeron. 

El reino del mar.
Al llegar al puerto en dónde se encontraba la embarcación, le indican a la princesa a donde tiene que dirigirse exactamente, un velero en donde viajará con 8 personas más que también necesitan cruzar a la isla. 
Cualquier persona de la nobleza se hubiera negado, ya que no estaba bien visto que la realeza se mezcle con plebeyos, pero esta princesa era diferente, justamente por eso se ganaba el cariño de los habitantes de su reino, así que aceptó subir y navegar con el resto. 
Las primeras horas de viaje no prestó mucha atención al resto de la tripulación, porque ella no estaba allí para conocer gente, su principal misión era encontrar la caja que la reina necesitaba y volver al reino en donde tenía todo para ser feliz, y de echo lo era. 

Aunque en un momento de distracción se fijó en un hombre que la acompañaba, le llamaba mucho la atención el color de sus ojos, en algún momento celestes como el cielo y en otros azules como el mar que los rodeaba. Aunque su mirada era lo que más la tenía cautiva. Sin darse cuenta, se olvidó del resto de la tripulación y de la caja para la reina, sólo lo veía a él y disfrutaba de su compañía. Fueron días mágicos para ambos, el tiempo parecía que estaba detenido cuando estaban juntos. Sentían la necesidad de buscarse en todo momento, inconscientemente una fuerza los acercaba, y en muchos momentos, sin darse cuenta terminaban tocándose y sentándose uno al lado del otro. Tanto la princesa como aquel hombre coincidían en que la conexión entre ambos superaba a cualquier otra sensación experimentada antes, estaban totalmente descolocados. Porque ambos ya eran felices en sus respectivos reinos, pero esta sensación era la que en muchas ocasiones habían oído comentar sobre las almas gemelas

—¡Pero pronto tengo que volver! ¡No puedo dejar a los habitantes de mi reino más tiempo solos!— pensaba la princesa. 

Empezó a experimentar un sentimiento de culpa que la atormentaba, pero que a su vez, el amor que crecía en su interior venía arrasando cualquier otro tipo de sentimiento. Era algo que no tenía explicación, la conexión con ese hombre estaba fuera de cualquier otra que había podido experimentar antes en su vida. Y crecía aún más cuando sabía que al hombre le estaba pasando exactamente lo mismo con ella. 
En el momento que el amor superó el sentido de culpa, decidió sin ningún tipo de duda, que quería a ese hombre en su vida, independientemente de la diferencia de clase social, distancia, reino o lo que fuese. 
Pero por otra parte, sabía que tenía que volver a su vida, porque tenía una responsabilidad con la reina y con los habitantes del reino que había dejado atrás. 

Al cabo de varios días de navegación, y de experimentar maravillosos momentos con aquel hombre, finalmente consigue la caja y llega el momento de partir de vuelta a casa. Se hizo muy duro, ya que allí sabía que dejaría una parte de su corazón con aquel hombre, pero la princesa no tenía ningún motivo para dejar su reino, ya que siempre le había parecido perfecto. 

En ese momento la princesa tomó una decisión, le dijo al hombre que se había enamorado de todo su ser, y sentía que eran almas gemelas, pero que tenía que volver a su reino para canalizar sus sentimientos, echarlos a un lado temporalmente. Porque si bien sentía amor por él, también le gustaba la vida que tenía en su reino y quería a los habitantes que la hacían feliz. Por eso llegaron a un acuerdo, en el cual sabrían cosas uno del otro pero no podrían transmitir ningún tipo de sentimiento que se pueda interpretar como amor, porque eso no ayudaría a la princesa ni al hombre.  

Luego de unos días la princesa llega nuevamente a su reino con la caja que la reina le había pedido. 

—Buenos días alteza— dice la princesa. 
—Aquí le traigo la caja que me pidió. 
—Muchas gracias hija mía— respondió la reina. 
—Puedes abrirla. 
—¿Segura?— dice la princesa. 
—Si, segura. 

Para sorpresa de la princesa, al abrirla, la caja estaba vacía. 

—¡Pero que es esto!—dijo la princesa. 
—¡Tanto viaje para nada! 
—No te enfades, hija mía— le respondió la reina. 
—La caja no es el motivo principal de tu viaje. 
La caja representa a tu corazón.  
—Tú aquí siempre has sido feliz, has tenido todo lo necesario, y la gente siempre te ha querido, nunca has visto otros reinos, la visión del amor y la felicidad que tenías era correcta, pero no era la única. Porque no habías experimentado emociones diferentes fuera de este reino, por eso quise que vueles lejos y descubras otros reinos y otras sensaciones y sentimientos. Y la caja, tu corazón, te ayude en esos momentos de duda. 

Con esto la reina logra que la princesa tenga una reflexión profunda, y entienda, que este pedido de su madre, al igual que otros, ha sido para transmitirle una enseñanza. 

—Lo que me gustaría ahora es que salgas al balcón y saludes a los habitantes de tu reino, que te han echado de menos todo este tiempo que los dejaste solos.— comenta la reina.

Al salir la princesa al balcón, los habitantes empezaron a decirle que por qué se había ido tantos días si ellos la quieren, que no merecían que los dejase solos, y que si quiere irse del reino les gustaría ser los primeros en saberlo. 
Esto no hizo más que aumentar el sentimiento de culpabilidad de la princesa. 

—¡Como los voy a dejar solos!— pensaba la princesa. 
—Soy una egoísta, pensando sólo en mí, cuando ellos me quieren y yo también los quiero. ¡No se merecen que les haga esto!

En ese instante la culpa supero el amor que tenía por aquel hombre, pero era una lucha interna que tenía diariamente, ya que la culpa vivía en su mente, y el amor en su corazón. 
El hombre nunca dejo de respetar su decisión, le hizo ver que no dejaría de conquistar su corazón y de demostrarle todo lo que la quería. Todos los días. 
Ella por momentos estaba segura de poder tolerarlo, pero por momentos, creía que ese sentimiento era horrible y que aunque quería a los habitantes del reino, el amor por ese hombre era tan fuerte que le quemaba por dentro.

Desde ese momento el hombre le hizo llegar todos los días una historia de amor con un mensajero, para que ella supiera que no estaba sola, y que él nunca dejará de quererla. Respetando las decisiones que ella tome, porque de esa forma ella sería feliz, y él también al saber que ella lo era. 

Y en cada historia nueva que le enviaba, el hombre escribía en el sobre lo siguiente: 

"Cuando hay amor la distancia y el tiempo no importa, lo que importa es cuanto estas dispuesto a soportar su ausencia para esperar su presencia."

"Hay momentos en los que un hombre tiene que luchar, y hay momentos en los que debe aceptar que ha perdido su destino, que el barco ha zarpado, que solo un iluso seguiría insistiendo. Pero lo cierto es que siempre he sido un iluso". 

La princesa lo pasó muy mal los primeros días, sentía que se le venía el mundo encima, no dejaba de tener la sensación de querer llorar, no le gustaba nada tener ese sentimiento. 

Pero dentro de sus dudas, había una seguridad, y no era otra que querer permanecer en su reino, con quien la quiere, con los que ella quiere y los que no se merecen su crueldad. Le había costado mucho llegar a este punto, lo que había construido hasta el momento era muy bonito y no quería romperlo por un sentimiento nuevo. La caja vacía que su madre le pidió, le enseñó mucho, le cambió el corazón, pero en su reino ya tenía una caja, y no estaba vacía, estaba llena con todo lo que había ido juntando en los últimos tiempos, todo lo que los habitantes del reino le fueron regalando. 

Del aquel hombre nunca se supo que fue, tal como le prometió, le hizo llegar cuentos de amor durante mucho tiempo, pero nunca más se supo que fue de su vida. 

La vida le contó esta historia a la princesa, nunca supo por qué, pero lo que sí supo, es que nunca más volvió a ser la misma. 

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jueves, 28 de agosto de 2014

Dime lo que NO quieras ¿Lo harías por mi?

Dime que te dé tiempo, cuando para mí el tiempo es sufrimiento.
Dime que valoras mi amistad, cuando lo único que puedo darte es amor.
Dime que te entienda, cuando no quiero otra cosa que entenderte.
Dime que te sientes descolocada, cuando me he colocado en un lugar del cual no puedo volver.
Dime que me quieres, cuando no me canso de oírlo.
Dime “mi amor”, cuando no puedo tenerte.
Dime que soy grande, cuando no quiero otra cosa que ser tu pequeño.
Dime que ya no eres la misma de antes de conocerme, cuando no quiero que vuelvas a ser la misma.
Dime que no quieres hacer sufrir a nadie, cuando el que sufre soy yo.
Dime “cariño mío”, cuando no quiero otra cosa que ser tuyo.
Dime que eres sincera, cuando no lo dudaría jamás.
Dime que tenemos una conexión inexplicable, cuando estoy obligado a desconectar.
Dime que es lo mejor para los dos, cuando sólo me importa que sea lo mejor para ti.
Dime que estas enamorada de mi, cuando te tengo que decir “hasta luego” o “adiós”.
Dime que no puedes dejar de pensar en mí, cuando sé que lo intentas a cada minuto.
Dime que siga buscando el amor, cuando ya lo he encontrado.
Dime que es maravilloso que esté a tu lado, cuando te tengo a miles de kilómetros.
Dime que te pierdes en mis ojos, cuando sólo a ti puedo mirarte de esa manera.
Dime que necesitas canalizar lo que sientes, cuando espero que tu corazón no se distraiga por momentos y te olvides de mí.
Dime que quieres aprender a mi lado, cuando no tengo la oportunidad de enseñarte.
Dime que no pierda la esperanza, cuando no sé lo que es darse por vencido.
Dime que no piense en ti, cuando para mi es imposible.
Dime que no me sienta sólo, cuando sin ti lo único que siento es soledad.
Dime que si oyes mi voz se te eriza la piel, cuando no soy yo quien te habla sino mi alma.
Dime que el universo confabula para que estemos juntos, cuando para mi tú eres mi universo.
Dime que seguramente habrá una enseñanza de todo esto, cuando lo único que aprendí es el significado del amor.
Dime que te espere, cuando no sé si volverás.

Dime lo que quieras, pero no me pidas que deje de quererte, porque eso no lo podré cumplir jamás.

“Si tú me dices ven lo dejo todo... pero dime ven”
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domingo, 24 de agosto de 2014

¿Pre programados para el AMOR?

En un mundo en donde el ajetreo diario no nos deja tiempo para nosotros, en donde tener la oportunidad de “sentir” parece un lujo; un mundo en el que los sentimientos, las emociones, las sensaciones, son síntomas de vulnerabilidad; un mundo en el que la gente crea barreras para sentirse a salvo porque cree que mostrarse vulnerable es un síntoma de debilidad, cuando en realidad toda persona que es capaz de mostrarse vulnerable lo que en realidad demuestra al mundo es su fortaleza, ya que está tan segura de su equilibrio emocional que no teme mostrarse tal y como es, sin miedo a que la juzguen; un mundo en donde las personas altruistas o con un alto sentido de humanidad son admiradas pero no imitadas; en un mundo en donde las personas que quieren simplemente crecer e iluminar otros caminos sin ambiciones materiales son vistas como “románticos” de la vida.

En ese mundo, también pasan cosas mágicas, inexplicables, encuentros o momentos que nos descolocan, que nos hacen plantearnos nuestra propia existencia, momentos en los que pareciera que el universo confabula de una manera que desde lo racional, en la mayoría de casos, no tiene sentido. Y casi sin darnos cuenta, allí nos encontramos, sintiendo una conexión con otra persona que no podemos explicar a nadie, y mucho menos a nosotros mismos. En este mundo nos han enseñado que esa “atracción” la debemos llamar “amor”. Pero inevitablemente, llegado el momento yo me pregunto: ¿Qué es el amor? ¿Qué es para ti el amor?

Muchos son los casos que creen conocer lo que es el amor, porque han tenido diferentes relaciones personales, y las sensaciones que han tenido al vivirlas han hecho que el concepto que tienen del “amor” sean justamente “esas sensaciones”. Pero lo curioso, que llegado el momento de encontrarse con esa persona que te descoloca, porque las sensaciones y emociones son como una montaña rusa, porque nunca has experimentado nada que se le aproxime en lo mas mínimo independientemente de tu edad, justamente en ese preciso instante, te das cuenta que supera cualquier concepto que puedas tener anteriormente del amor, y es cuando te replanteas el significado.

Por una parte tengo claro que para que una relación funcione, se tienen que dar como mínimo tres circunstancias: que te atraiga la forma de ser y personalidad de la otra persona, que te atraiga físicamente, y por último, pero no menos importante, que se encuentren en el mismo momento de la vida; no sirve una sola circunstancia si no se tiene el resto.

Releyendo el párrafo anterior, puede parecer muy básico el concepto, evidentemente hay muchísimos más matices, pero eso es lo que nos han enseñado de pequeños y por lo tanto estamos pre programados de esa manera. Aquí es donde se genera nuestro descoloque, ¿qué sucede cuando nos encontramos con esa persona que rompe todos nuestros esquemas? ¿Qué sucede cuando experimentamos emociones que se encuentran fuera de los conceptos del amor que tenemos pre programados?
Ese es justamente el momento mágico, en donde tenemos la sensación de que el universo coloca todas las fichas de una manera exacta para que todo encaje, no se puede explicar, no intenten hacerlo, porque querer explicarlo sería desde lo racional, y justamente el momento o el “encuentro” es de todo menos racional. En ese preciso instante te das cuenta que quieres pasar el resto de tu vida con la otra persona, pero sin condiciones, sin pedirle nada a cambio, simplemente “dando” amor. Todo encaja de una forma fuera de lo habitual, “anormal” podríamos decir si llamamos “normal” a lo que tenemos pre programado. Llega en el momento justo, sin avisar, en el momento en el que ya hemos aprendido a ser felices solos, así la compañía es una cuestión de elección y no de necesidad.

Un gran amigo, una vez me dijo: “Cuando hay una atracción, en muchos casos disminuye con el paso del tiempo por una cuestión natural, química mejor dicho, pero cuando hay “admiración” ya no hay vuelta atrás”.

No comprendes como se ha dado todo para que finalmente tu camino se cruce con el de la otra persona, la conexión entre ambos supera todas las barreras, la física y la espiritual, notas que vuestras almas se entienden a la perfección y que puedes ser tú mismo, sin miedos, independientemente de las circunstancias, las cuales en algunos casos creemos que son de una determinada manera para ponernos a prueba, para comprobar ese “amor”, pero el universo NO las puso allí como un obstáculo a superar ni para que sean una prueba de amor, está seguro que la conexión que hay supera toda circunstancia, las puso allí para hacernos crecer, individualmente.

“Harías cualquier cosa por esa persona. Cuando uno quiere de verdad a alguien está dispuesto a hacer lo que sea, no mide lo que recibe, sino que da, y cuando das haces feliz a la otra persona, y tú te sientes feliz por dar y ver que logras hacer feliz a la otra persona. Ésa es la clave. Si pones a la otra persona primero y te preocupas por satisfacer sus necesidades, sus aspiraciones, si de verdad te entregas, ocurren milagros. Una pareja nunca puede ir mejor como cuando los dos se comprometen a satisfacer las necesidades del otro”. Javier Iriondo en el libro “Un lugar llamado destino”.


Tal como dice mi amigo Javier en su libro, el secreto reside en “dar”, y una parte de esa conexión mágica que tenemos con la otra persona es darnos cuenta o sentir que lo único que queremos es “dar”, que nuestra pareja sea feliz, sin ninguna sensación de posesión, justamente todo lo contrario, el amor es “libertad”, es recorrer un camino juntos pero sintiéndose libres en todo momento, en donde los sueños se complementan, no se reemplazan, bailando juntos al son de la vida.

Llegados a este punto, tengo claro que ojalá todo el mundo pueda experimentar en algún momento de su vida, esa mágica conexión, esa sensación que está fuera de todo lo que tenemos pre programado, nos descoloca sí, pero para colocarnos en un lugar mejor, en un lugar en donde los sentimientos nos hacen crecer,  en un lugar de luz, en un lugar mágico que da más sentido a la vida, un lugar al que llegamos con un billete solo de ida, porque una vez que llegamos allí, nunca más volvemos a ser los mismos.

El hombre no puede bañarse dos veces en el mismo río, ya que la segunda vez ni el agua que trae el río ni el hombre son los mismos”.


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